Plan de Control de residuos y subproductos

Plan de Control de residuos y subproductos: Prerrequisito General

Porque un entorno limpio y saludable de trabajo, además de deseable es absolutamente necesario. A quien trabaje en seguridad alimentaria no necesitamos explicarle la importancia de ello. Y con quienes son “menos sensibles” a este aspecto, es que también debemos ser capaces de transmitir dicha importancia.

Pensemos ahora en un buen plan de control de residuos y subproductos y, trabajémoslo a lo largo de toda la organización.

4 pasos para construir un buen plan de control

Veamos los siguientes pasos y, pensemos luego como podemos llevarlos a tierra en nuestra compañía:

Definir cuáles son exactamente los residuos y todos los subproductos a tratar.

En ciertos casos es muy sencillo definir lo que es basura o desperdicios. Pero hay ciertos productos, que no presentan ningún tipo de valor agregado a nuestro proceso y, que también debiéramos tratarlos como subproductos de desecho. Pongamos un ejemplo concreto de la diferencia que queremos marcar: los pelos del cuero de un cerdo, por ejemplo, es un residuo a tratar. Una materia prima vencida y, si bien no es un residuo es un elemento que no sirve a nuestro proceso. Ahora bien, este producto vencido también debe ser controlado, pues en otro caso, ingresará al proceso.

Determinar claramente dónde y cómo se manipulan los residuos y subproductos definidos en el paso 1.

Como resultado de este paso, debiéramos conseguir una lista de cuáles son los sectores que reciben, producen, almacenan y distribuyen los residuos y los subproductos.

Algunos documentos como procedimientos de trabajo, van a resultarnos de gran utilidad. También es probable que nos encontremos con que precisamente no hay métodos de trabajo definidos. Ya sabemos que una cosa lleva a la otra y queda en descubierto ciertas carencias. Vayamos por etapa y siempre preguntémonos que debiera hacerse primero.

Definir los controles.

Cuando decimos “definir” nos referimos a preguntarnos qué es lo que vamos a controlar, dónde vamos hacerlo y de qué forma verificaremos que esos controles son efectivos. Este suele ser uno de los pasos más discutidos y laboriosos.

Determinar los documentos y registros asociados.

Para no terminar sumergidos en una montaña de papeles innecesarios y, para tampoco caer en el otro extremo, definamos con cuidado que es lo que necesitamos.

En esta etapa suelen “cerrarse” una serie de aspectos que al principio parecen formalidades, pero que en la práctica son mucho más que eso. Fechas, frecuencias de controles, responsables de dichos controles, comunicaciones, etc. son elementos de entrada de registros y formularios, que nos ayudarán a mantener un buen control. También el material escrito es un buen soporte a la hora de trabajar en la revisión y actualización del o los planes de control definidos.

Comencemos con estas etapas y luego vayamos dándolo nuestra propia “impronta”.

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